Lomas de Zamora, 11 de
agosto de 2009.
Queridos Hermanos:
El Año Sacerdotal convocado por el Papa Benedicto XVI, para
celebrar el 150 aniversario de la muerte del Cura de Ars, es un tiempo especial
de gracia tanto para los sacerdotes como para todo el Pueblo de Dios.
Dada la importancia de este
acontecimiento y en sintonía con la Iglesia Universal dispongo lo siguiente:
Gustosamente concedo la posibilidad de obtener indulgencias según las
condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración
por las intenciones del Sumo Pontífice y por el Obispo, con el alma totalmente
desprendida a cualquier pecado).
1. A los
sacerdotes que: en cualquier día del año recen Laudes o Vísperas
ante el Santísimo Sacramento y se
dediquen generosamente de modo particular a la celebración del sacramento de la
Penitencia.
En la celebración
de las Misas Votivas de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote y por las Vocaciones
Sacerdotales.
En el Retiro
Sacerdotal del mes de Setiembre.
2. A todos los fieles, (sacerdotes,
religiosos y laicos) que, en una Iglesia u oratorio, participen de la misa y
ofrezcan por los sacerdotes oraciones a Jesucristo y cualquier obra buena
realizada durante este Año Sacerdotal.
En las
Ordenaciones Sacerdotales y Diaconales a celebrarse durante el Año Sacerdotal,
en las Fiestas Patronales del Seminario Diocesano “de la Santa Cruz”, y en las
Fiestas Patronales de “Ntra. Sra. de La Paz”, el 24 de enero 2010
El primer jueves
de cada mes a los largo de todo el Año Sacerdotal
Cada vez que se
realicen actos especiales de oración por los Sacerdotes y por las Vocaciones,
(incluidas las peregrinaciones) en la Iglesia Catedral Basílica “Nuestra Señora
de la Paz” de Lomas de Zamora, en el Monasterio de las Hermanas Carmelitas Descalzas
de Luis Guillón y en el Seminario Diocesano “De la Santa Cruz” de Adrogué.
3. A los ancianos
y enfermos y aquellos que por motivos legítimos no puedan visitar en el
templo el Santísimo, pero que en su propia casa o en cualquier lugar donde
se encuentren a causa del impedimento si, con la intención de observar las tres
condiciones habituales, hacen espiritualmente la visita con el deseo del
corazón y rezan el Padre Nuestro, el Credo añadiendo una invocación piadosa a
Jesús Sacramentado.
Con mi afectuosa
bendición en Cristo Rey buen pastor.
+Mons. Jorge R. Lugones, s.j.
Obispo de Lomas de Zamora