PARROQUIA DE LA INMACULADA CONCEPCI?N
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¡Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mi, aunque muera vivirá" ---- (Jn. 11,25) ----
NOCIONES SOBRE EL CEMENTERIO
 
 
INTRODUCCIÓN:
 
Al compartir esta eucaristía, en que pedimos por todas las madres que “viven en Dios”, también compartimos algunos conceptos que nos ayudarán a recuperar el valor y el sentido de este lugar como espacio santo, en el que depositamos los restos mortales de nuestros seres queridos en la esperanza de la futura resurrección, como lo expresamos en la profesión de nuestra fe; el “CREDO”: “Creo en la resurrección de la carne”; fe y esperanza que se fundan en la muerte y resurrección de JESUCRISTO.
En el Imperio Romano, estos lugares se llamaban Necrópolis, que significa: ciudad de los muertos, prevaleciendo los tiempos en que comienza a difundirse el Cristianismo (Siglo I), la costumbre de la incineración de los restos mortales; los Cristianos no adoptaron esta costumbre, sino que inhumaron -enterraron los cuerpos de los muertos-, con gran respeto y piedad, pues sus cuerpos fueron templos del Espíritu Santo. Los primeros Cristianos cambiaron de nombre al lugar y ya no lo llamaron Necrópolis, sino Cementerios.
  1. Origen Semántico: El concepto del Cementerio, tiene su origen en el griego, así de koimao (dormir) viene koimeterion (dormitorio) = Coemeterium = Cementerio. 
  1. Origen Ideológico: El concepto tiene sus raíces en el Antiguo Testamento: “Ellos dormirán el sueño eterno y no despertarán” (Jer. 51,57). Pero encontró su perfección en el Nuevo Testamento. Hablando de Lázaro muerto, Jesús dice: “Lázaro, nuestro amigo, duerme; pero yo voy a despertarlo” (Jn. 11,11). 

Desde que Cristo llamó sueño a la muerte, en los cristianos prevalece el uso de concebir la muerte como un sueño. Cristo resucitado es “primitiae dormientium” “Cristo resucitó de entre los muertos, Él primero de todos”, (I Cor. 15,20). 

3.    Significado del término

Culminemos con la cita de una homilía pronunciada por San Juan Crisóstomo (S. IV), en Antioquía un viernes santo. “Este lugar es llamado cementerio de tal manera que tú sepas que aquellos que son aquí depositados no son muertos, cayeron en la modorra del sueño y duermen (…). Después de la venida y el sacrificio de Cristo, la muerte no se llama más muerte, sino sueño y modorra (…). Y por lo tanto también el lugar del Cementerio ha asumido un nombre que podía definirse como dormitorio”. (In coemt. Appelle.: PG 49, 393 s). 

Que el buen Dios aumente y sostenga la fe y la esperanza 

Pensamiento de San Agustín ante la muerte de su madre

Lo que yo te respondí ya no lo sé; pero sé que fue cinco días antes que enfermaras de la fiebre que, después en nueve días, te arrebatara a mí. Y entonces, cuando ya abrumada por el obstinado mal y en la proximidad de los suspiros extremos, volviendo con gran pena la cabeza para buscarme entre los que entorno tuyo estaban, envuelto el rostro en palidez mortal, con mirada incierta y ojos moribundos… con ronca voz… lánguida… entre cortada… ¡Ah! El corazón se me dilata… el dolor me oprime… Llora, Agustín, que razón te asiste. Has perdido una madre como pocas hay iguales, y la has perdido cuando a penas comenzabas a conocerla y hacerle grato. Querida madre, perdón… ¡Ah! La muerte nos ha separado y no otra cosa que la muerte a ti me conducirá. Tú, espíritu puro en las inmensas regiones de la eternidad; y yo, huérfano desconsolado en este vil exilio… Amada madre, aunque de mí lejana, siempre te tendré presente. Yo te veo, yo te miro; tu querida voz suéname siempre en el corazón y, sobre todo, tus últimos dichos…

De “Las Veladas”, escrita por San Agustín después de la muerte de su madre, Santa Mónica.-