PARROQUIA DE LA INMACULADA CONCEPCI?N
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CÓMO COMPORTARNOS EN EL TEMPLO
 
 
Al comulgar no hace falta agregar genuflexiones, señales de la cruz o cosas parecidas.
 
Toda la adoración debe ser para Jesús a quien se recibe en la comunión. Cuando el sacerdote o el ministro dice “El Cuerpo de Cristo” se debe contestar “Amén” con convicción.
 
Quien desea recibir a Jesús en la mano, debe acercarse con una mano apoyada sobre la otra en forma de “bandeja” y a la altura del corazón como referencia, las manos deben estar limpias y una vez que el sacerdote o ministro haya depositado la Eucaristía tómela con la otra mano e introdúzcala en la boca (nunca intentar tomar la Eucaristía de la mano del sacerdote o ministro en el momento que éste esta por depositarla en su mano) y recién al finalizar esta acción se retira para volver a su lugar.
 
Verifique que al ingresar al templo, si trae teléfono celular el mismo esté apagado.
 
Respetemos primero a Jesús a quién estamos visitando en ese momento, ya sea reunidos con nuestros hermanos en la misa o en la celebración de cualquier otro sacramento, o si acudimos al templo solo a estar un momento en oración.
 
Respetemos al sacerdote que esta presidiendo la celebración del sacramento y respetemos por nuestros hermanos que están en el templo.
 
La vestimenta:
 
Ingrese al templo vestido acorde a quien va a visitar, pensemos que Jesús esta allí presente, ¿de qué manera me voy a vestir para estar frente al Señor?
 
No entre al templo en ojotas ni en traje de baño, pantalón corto o bermudas (tanto hombres como mujeres) como suele verse en temporada primavera/verano.
 
Mantenga limpio el templo.
 
Cuando asista al templo y especialmente si viene con niños, no deje en los bancos ni arroje al piso papeles, golosinas, envases de bebidas, pañuelos descartables, etc. Guárdelos en el bolsillo o en la cartera.
 
Cuando lleva criaturas.
 
Cuide que no molesten la devoción de la comunidad.
 
Sin son bebes, prevenga que lleguen al templo alimentado y limpio; si ya caminan, impida que corran como si estuviesen en la plaza. Manténgase cerca de las puertas, para poder salir con la criatura por unos instantes para aquietarla en caso de que se altere.
 
Al finalizar la Misa.
 
No se precipite en la salida como si estuviera escapando de un “grave peligro”.
 
Su misa es completa si no se retira antes que lo haga el celebrante. Esperar que él se retire primero es un acto de cortesía para con quien presidió la celebración  y con el Señor.
 
LA CORTESÍA ES UNA FORMA DE LA CARIDAD, TAMBIEN EN EL TEMPLO